Innovaciones tecnológicas: disrumpir y divagar como claves creativas

En tiempos de big data, IoT e inteligencia artificial, la disrupción aparece como un concepto “filosófico” dentro de un mundo a veces distante e incomprendido como el de la tecnología. La búsqueda continua, la vanguardia y la apertura intelectual al mundo de las ideas, también forman parte del desarrollo productivo dentro del sector industrial.
Por Dr. Gustavo Carlos Bitocchi*.

Innovaciones tecnologica

“La invención es un acto de creatividad intelectual, sin importancia para el análisis económico” sentencia el economista austro-húngaro y profeta de la innovación Joseph Schumpeter (1883-1950) en su conocida Teoría del desenvolvimiento económico (1911). Una invención se convierte en innovación tecnológica si tiene difusión e impacto económico. La invención es una fase previa al mercado y requiere de la creatividad y del pensamiento disruptivo.

La disrupción no es interrupción: interrumpir es cortar la continuidad de algo en el lugar o en el tiempo y luego retomar por el mismo camino, en cambio disrumpir es romper bruscamente la continuidad y tomar otro camino distinto. La disrupción del pensamiento es el origen y fundamento de la disrupción tecnológica. En la formación del tecnólogo, en general, no se incluye el pensar disruptivo. La capacidad de disrumpir no le es culturalmente natural y muchos de sus formadores o no están convencidos o ni siquiera están dispuestos a aplicarla.

Flexibilidad y apertura

El pensamiento disruptivo requiere una flexibilidad y una apertura intelectual a una multiplicidad de ideas, formas de razonar o modos de ver la realidad que provengan de ciencias, disciplinas y actividades totalmente ajenas a la formación tecnológica. La mente del tecnólogo tiene que tomar otros recorridos para enriquecer su propio ámbito. La mente ha de salirse de los caminos ya transitados por la experiencia y viajar por caminos impensados y extraños a lo propiamente cerebral y de ejecución manual. “Entre el cerebro y la mano ha de estar el corazón” reza el lema de la clásica novela (1926) y posterior film (1927) de ciencia ficción Metrópolis.

Realizar el mismo camino para ir de un punto a otro permite conocerlo en profundidad. Podrá interrumpir cuántas veces quiera ese camino e incluso hacer cambios. Conocerá perfectamente cada tramo de ese camino y será especialista. Pero si la mente quiere salirse de ese camino tendrá que dejar de repetir las mismas secuencias mentales y adquirir ideas nuevas y originales.

Ser errante con la mente

Vagar es deambular sin objetivo ni fin específico, en cambio divagar es ser errante con la mente, dejar que la mente relacione ideas o conceptos nuevos o viejos dejando simplemente que las cosas sucedan. El tecnólogo ha de enriquecer su arsenal de conocimientos de un modo variado, permitirse que su mente se expanda a lo supuestamente ajeno e inútil para su trabajo o empresa. La creatividad del emprendedor necesita purificarse por el fuego del fracaso y debe estar inserta en una cultura innovadora en donde la idea o noción de tiempo se asocien de un modo nuevo a la acción y al trabajo.

Divagar no es tiempo perdido

Entender el concepto de tiempo y el de pérdida también bajo otros parámetros. Medir el tiempo en función de las ideas nuevas que produzca y no sólo en función de ganancias o pérdidas inmediatas: interrumpir para disrumpir. Interrumpir el tiempo de la actividad práctica, concreta y empresarial para irrumpir con una mente errante que se entrega a la creatividad y a la originalidad en busca de nuevas ideas. Es preciso prestar atención: a largo plazo el tiempo “perdido” será tiempo ganado.

Gustavo Bitocchi

* Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra. Actualmente se desempeña como docente de “Ingeniería y Sociedad” e investigador en la Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN); docente de “Lógica” y asesor académico en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral; expositor en congresos argentinos de ingeniería del CADI, Confedi, y en Jornadas de Ingeniería y Sociedad de la UTN.

Más información: www.utn.edu.ar

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