LAS VENTAJAS DE UTILIZAR LUBRICANTES BIODEGRADABLES EN LA INDUSTRIA

No solo son buenos para el medioambiente, también son menos perjudiciales para los trabajadores, tienen mejores rendimientos, mayores niveles de lubricación e índices de viscosidad.

Lubricante

En el siglo XXI, y sobre todo en esta segunda década, la tendencia mundial de cambiar el estilo de vida de las personas a uno que sea más amigable con el medioambiente para protegerlo y disminuir el impacto del calentamiento global, también ha llegado a la industria, en donde los procesos, la maquinaría y la materia prima, ha cambiado radicalmente, ya sea por decisión propia o por una reglamentación gubernamental. Pero uno de los desechos industriales que más ha contaminado el planeta, han sido los lubricantes minerales.

Se estima que sólo en Norteamérica se utilizan 2,5 billones de galones de lubricante mineral anualmente, y aproximadamente el sesenta por ciento de esta cifra termina en el suelo, aguas subterráneas, ríos y lagos. Una solución para este problema es utilizar lubricantes biodegradables. Sin embargo, al momento de tomar la decisión para hacer el cambio, surgen varias razones por las que se elige continuar con el mismo producto.

Una de estas es que, usualmente, los lubricantes biodegradables son más costosos que los minerales. Pero este costo no solo incluye el producto, también contiene la limpieza total de toda la máquina antes de hacer el cambio, ya que la mayoría de los lubricantes biodegradables y los minerales no se mezclan fácilmente. Y, además, se requiere que la producción se detenga durante ese proceso.

No obstante, los lubricantes biodegradables tienen muchas ventajas con respecto a los minerales. Pero, una de las principales, es la disminución en la niebla de aceite. Esto consiste en componentes orgánicos volátiles, que son perjudiciales para la salud de los trabajadores, ya que puede producirles dermatitis y problemas respiratorios.

Aceite

Tipos, clasificación y estándar

Para que un lubricante sea considerado como biodegradable, debe superar un examen en el que es controlado durante 28 días después de haber sido inoculado con bacterias. El valor mínimo de degradación durante ese tiempo, para aprobar, es de 60 por ciento; la mayoría de los lubricantes vegetales superan el 70 por ciento, mientras que los que son a base de petróleo apenas logran valores entre el 15 y 35 por ciento.

El estándar ISO 6743-4 es la clasificación para los fluidos hidráulicos biodegradables, que son los que se utilizan en los equipos que suelen estar en contacto con ríos o lagos. En el caso de los lubricantes, hay tres grandes grupos dentro de esa regla: los triglicéridos (que son los lubricantes vegetales), los ésteres sintéticos y los poliglicoles.

Los triglicéridos son aceites ésteres insaturados de los vegetales. Tienen propiedades de lubricación adecuadas, tales como un índice de viscosidad extremadamente alto (223, comparado con los 90-100 de los minerales) y puntos de inflamación también elevados (a 326°C, contra los 200°C de los minerales). Aunque, su gran falencia es que, en su estado natural, no tienen resistencia de oxidación, por lo que deben ser modificados con aditivos para evitar que se conviertan en un fluido denso y se polime-

rice hasta que alcance una consistencia parecida a un plástico. Sumado a esto, tienen bajo rendimiento en temperaturas bajas.

Por su parte, los ésteres sintéticos están formados por ácidos orgánicos y alcoholes. Originalmente, fueron creados como los reemplazantes de los triglicéridos, ya que tienen un mejor rendimiento. Trabajan mejor tanto en temperaturas elevadas como en bajas, tienen una volatilidad baja y una lubricación alta.

Y, los poliglicoles, ofrecen algunos de los mismos beneficios que los ésteres sintéticos, pero no reaccionan con el agua tan rápido. Estos tienen una buena lubricación y un alto índice de viscosidad (150), y también tienen buen desempeño en cualquier temperatura. Una propiedad particular de este tipo de lubricantes, en términos de ser beneficiosos para el medio ambiente, es que son no tóxicos en ambientes acuáticos. Sin embargo, suelen tener un punto de inflamación bajo, con tan solo 117°C.

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