Roscas: ¿por arranque de viruta o por laminación?

En toda operación de roscado cuyos volúmenes sean considerablemente altos, vale la pena preguntarse acerca de la conveniencia de usar los conocidos machos por arranque de virutas o por laminación.

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La línea de machos por arranque de viruta es variada y su calidad es reconocida en el sector que fabrica roscas. Tiene múltiples opciones para la mayoría de los materiales que hoy se mecanizan masivamente. Entre ellos: rectos y helicoidales; revestidos y sin revestir; múltiples calidades de revestimientos; con punta gun y nitrurados; de acero súper rápido y acero pulvimetalúrgico; machos de metal duro integral; múltiples opciones de hélices; hélices a derecha y hélices a izquierda; múltiples opciones de largo de roscas.

Millones de roscas se fabrican a diario en el mundo y este proceso debe ser lo más rápido posible. Esto exige de sobremanera a las herramientas de roscado, en especial a aquella que trabajan mediante el arranque de viruta. Los modernos centros de mecanizado pueden sincronizar a la perfección el movimiento de giro del husillo con el avance a cada vez mayores velocidades de corte. Las innovaciones en este campo, como los son los machos para roscar con el recubrimiento IQ-Plus se adaptan a estas exigencias con resultados óptimos. En procesos de roscado masivos, como se los encuentra en la industria automotriz, los machos IQ-Plus se destacan por su mayor vida útil, excelente calidad de mecanizado y seguridad de proceso garantizada.

El programa de machos para roscar de LMT abarca roscas métricas, métricas finas, UNC/UNF, G, UNJF/MJ, NPT/NPTF, BSW y RP.

A su vez, la línea de machos por laminación es amplia y de múltiples aplicaciones tanto en máquinas de control numérico como en máquinas de accionamiento manual. Esta tecnología ofrece una opción valiosa cuando la cantidad de roscas producidas por hora es importante.

Al igual que para el caso de machos convencionales, existen varias alternativas en machos laminadores: machos acero súper rápido; machos de acero pulvimetalúrgico; machos de metal duro integral; machos con y sin revestimiento; machos con insertos intercambiables de metal duro: machos con o sin ranuras de lubricación; y machos con o sin refrigeración interna.

Machos laminadores

Los machos para roscado por laminación permiten moldear bien y hasta muy bien, materiales con buenas propiedades de conformación en frío y un coeficiente de deformación de más de 8% una resistencia de hasta 1000 N/mm2.

Sus ventajas frente a los machos para roscado por arranque de viruta incluyen: La estructura del material no es arrancada durante el prensado de roscas, sino moldeada y endurecida.

Esto significa: mayor resistencia de la rosca y seguridad de los componentes; superficie de la rosca más dura; mayor exactitud de perfil; flancos de rosca pulidos; mayor resistencia al desgaste; mayor resistencia a la corrosión; máxima seguridad de proceso, debido a que no se generan virutas y no hay riesgo de acumulación de virutas; mayor vida útil de la herramienta y menos cambios de herramientas; mayores velocidades periféricas; inexistencia de roscas falladas, si se respeta el diámetro del agujero previo; y no se generan desviaciones axiales.

Ventajas y desventajas

Teniendo en cuenta las características de las rocas por arranque de viruta o por laminaciión, ¿cuáles serían las ventajas y las desventajas de usar unas u otras? Veamos a continuación;

Agujero previo: siempre es conveniente utilizar mechas de calidad que además de no disminuir el diámetro, no lo conifiquen. Pero en el caso de laminadores, esta deformación aumenta considerablemente el esfuerzo debido al rozamiento.

Roscas ciegas o pasantes: en machos tradicionales se debe elegir entre rectos y helicoidales (o gun), mientras que para la laminación se puede usar el mismo.

Calidad superficial: el arranque de virutas implica una superficie de menos calidad, mientras que la deformación plástica asegura muy baja rugosidad

Resistencia mecánica: la deformación plástica asegura una muy alta capacidad de soportar esfuerzos por no cortar las fibras sino deformarlas.

Vida útil: en general, los laminadores tienen mayor resistencia al deterioro debido a que no sufren desgaste sino solo deformación, que en el tiempo es muy superior a la pérdida del filo de los machos tradicionales.

Tiempos de ciclo: los laminadores trabajan a mayores velocidades tangenciales que los machos tradicionales, lo cual se traduce en tiempos de ciclo muy inferiores.

Virutas: al no existir virutas, los machos laminadores no corren riesgos de rotura por enganches o por acumulación.

Aunque su precio sea mayor que el de los tradicionales, los beneficios que comporta la utilización de machos laminadores son fundamentales para algunas situaciones, justificando la diferencia de costos. Por ejemplo, cuando la cantidad de roscas a realizar en un determinado lapso de tiempo es muy importante: cuando se necesitan roscas mecánicamente fuertes; cuando la calidad superficial es indispensable; y por último, cuando es importante bajar los tiempos de ciclo.

Más información: www.sinpar.com.ar

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