SEGURIDAD INDUSTRIAL: UNA CUESTIÓN DE ACTITUD Y RESPONSABILIDAD

El proceso básico de planificación de emergencia en una planta química, petroquímica u otro rubro que procese materiales de características de peligro, es el mismo que en una planta más pequeña y de menor complejidad. Deben ser evaluados todos los riesgos y los peligros, suministrar los medios para reducirlos, y debe de instalarse un sistema de protección apropiado para las instalaciones y sus ocupantes. Por Ing. Eduardo Javier Granda*

En este proceso, el riesgo es generalmente definido como la posibilidad de que algo suceda, mientras que el peligro es la posibilidad de ocasionar daño. De esta manera, el peligro depende de qué tan malo sea el resultado, si un riesgo efectivamente se materializa en un evento. El riesgo se relaciona con las probabilidades, el peligro con la severidad.

El Sr. Murphy, el mas famoso creador de leyes, define al riesgo de esta manera: “Si algo pudiera salir mal, saldrá mal”. El pesimista Ing. Edward Murphy y sus seguidores estaban reconociendo el riesgo universal de desastre de cualquier situación al 100 por ciento.

Sin embargo, si uno nunca asume un riesgo, las probabilidades de arribar a un final adverso, son nulas.

Acerca de los peligros, Murphy dice: “Justo cuando las cosas no pueden empeorar, empeorarán”. Manipular líquidos inflamables es riesgoso en cualquier momento, pero hacerlo mientras se está fumando, es extremadamente peligroso.

La variedad de procesos que tienen lugar en una planta con sustancias peligrosas, y la cantidad de materiales involucrados ponen a prueba la práctica de manejo de riesgo en dichas instalaciones.

Para hacer de alguna manera más fácil el proceso de manejo de riesgos, que cubre a ambas, la probabilidad y la severidad, existen varias normas (certificables o no) que se podrían tomar como referencia (NFPA550, API580 y 581, IRAM3800, OHSA18000, BS8800, etc.), con ellas podemos establecer un árbol de decisiones de seguridad ante emergencias.

El árbol, fruto de los conceptos del análisis de los programas espaciales, es un acercamiento de sistemas a la seguridad contra emergencias, que provee de una metodología para consignar la interrelación del efecto de las características de la seguridad contra emergencias al alcanzar los objetivos de seguridad, en lugar de considerar cada característica en forma independiente. El árbol también provee un medio de análisis del impacto potencial de proyectos o reformas.

El elemento humano

Por supuesto, el elemento más importante de cualquier programa de seguridad es la gente que está involucrada en el diseño, construcción, pruebas de aceptación, operación, mantenimiento, y reparación de las instalaciones. Son el elemento más proclive a fallar en cualquier sistema.

La mejor manera de mejorar la efectividad y la confianza del elemento humano es la de generar una actitud de seguridad a lo largo de toda la organización, comenzando por sus superiores. Si cada nivel de la empresa demuestra la importancia de la seguridad y exige que la seguridad forme parte de las operaciones de las instalaciones, esa actitud se filtrará a través de toda la organización, y hacia los niveles inferiores. Sin esta actitud, la seguridad se vuelve responsabilidad de “alguien más”.

El Sr. Murphy también tenía otra ley que resume claramente por qué la gerencia necesita involucrarse en la administración de los recursos para un plan de seguridad integral: “En manos de otros, las cosas van de mal en peor”.

* Jefe de Seguridad Industrial – Gador S.A.

Más información: www.gador.com

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